- no tomes mucho café – me dijo
¿Qué me habrá querido decir mi padre?, son contadas con la mano las veces que tomé café delante de él, por salud no pudo haber sido el consejo, pues con él fumé centenas de cigarros y tomé centenas de cervezas, hubiera hablado de ello, entonces tiernamente pensé: - ya esta “chocheando” mi viejo –
Existen unas decisiones que las llamó de “vereda” me refiero a las que una vez decididas tenemos que avanzar en ellas durante varios años de nuestra vida a pesar de los problemas que se interpongan entre el hombre y la cima, o bien, la meta; tal es el caso de: que estudiar, que perseguir, que buscar, a donde llegar, entre muchas otras. Y siempre caliento mi buen café, y salgo a tomar una de esas decisiones.
En una ocasión, el destino me permitió ver a una niña de alrededor de seis años patinar sobe una pista de hielo, se veía algo tierna, y su mirada decidida tanto convencida de lo que hacía, y pensé en todos los golpes y caídas que se daría en el transcurso de la vereda, recordé cuando mi abuela me dijo:
- si me hubieran dicho cuantas gorditas de harina prepararía en mi vida, nunca las hubiera echo
Yo le añado, si me hubieran dicho cuantos golpes nos meteríamos en el dedo meñique del pie, nunca hubieramos caminado, cuantas veces lloraría por una mujer, nunca me hubiera enamorado.
Un día, como de costumbre, salí a pensar con mi taza de café, estando completamente decidió con cual quería que fuera mi destino en este largo caminar, pensándole mucho, analicé todo las complicaciones que pudieran avecinarse, y sentí tanto miedo que no quise ni imaginar lo difícil que sería y preferí optar por un viaje más sencillo. me rajé a los sueños.
Yo siempre he dicho que los errores no existen, que no se pude tomar una mala decisión, pues el futuro es incierto, y siempre que se toman es porque se cree que sería lo mejor, pero con el pasar de los años, ahora me arrepiento tanto de aquella tarde en que renuncié a los sueños, fue que comprendí que el único error que puede cometer un ser humano es RAJARSE por miedo, ya sea al fracaso, al rechazo, entre muchas otras, y si no pensamos no llega ese temor, si solo actuamos enfrentamos día a día lo que venga, un día dijo un maratonista:
- si te pones a pensar cuanto te falta para llegar a la meta te rajarías, por eso solo camina, mientras vayas al frente un paso pisará la línea final.
Estaba convencido de eso, entonces regresé a creer en mis sueños, empecé a luchar y llegaron algunas mortificaciones, calenté un café y salí a pensar, porque siempre que tomo café pienso, llega el miedo, quise rajarme, entonces dije:
- ¡que razón tenías papá!
jueves, 15 de enero de 2009
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Me ubiera impresionado más si no supiera nada de eso pero pues es de las cosas que van sinchas en nuestras filosofadas jaja esta conmadre... eh we escribe algo fumado tienes calentura we!
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